La ciudad de Montevideo estaba viviendo grandes momentos a principios del siglo XX. En el país uruguayo, concretamente en Montevideo. Se desarrollaron numerosos avances sociales y la ciudad se desarrolló a un ritmo gigantesco. Numerosos barrios crecieron y se inauguró el puerto. Además, durante toda esta época llegaron muchos europeos, principalmente de Italia y España. La inmigración en Montevideo fue en aumento durante un largo periodo de tiempo.

La familia gallega de los Castro fue una de las que eligieron como destino Montevideo. Galicia pasaba por momentos de incertidumbre por su falta de industrialización. Los gallegos no estaban preparados para el mercado mediante las redes ferroviarias y muchos de ellos tuvieron que hacer las maletas para desplazarse hasta países sudamericanos. Los Castro fueron una de las familias que tuvieron que emprender su viaje y eligieron esta ciudad para buscar trabajo en busca de una vida mejor.

Primeros pasos de Héctor Castro en el fútbol

El 29 de noviembre de 1904, la familia Castro daba la bienvenida a Héctor Castro. El inicio de Héctor Castro en el mundo del fútbol no fue nada sencillo. Sus primeros años tuvo que compaginar su pasión por el balón con el trabajo, para ayudar económicamente a su familia. Con 10 años el pequeño Castro peleaba por rendir en su trabajo pero también sacaba ratos para jugar al fútbol. Tres años más tarde la fatalidad se cebó con él. Una mañana, como tantas otras, se presentó en su puesto para sacar algo de dinero pero todo se complicó. Una sierra eléctrica le cortó el antebrazo derecho y su pasión por seguir jugando al fútbol se desvaneció por momentos.

HÉCTOR CASTRO Uruguay

Lejos de rendirse siguió peleando en busca de ser uno de los grandes del fútbol sudamericano. Antes de cumplir los 17 años, “El manco Castro” hizo su debut en el fútbol amateur uruguayo en las filas del Centro Atlético Lito. Su habilidad con el balón, su velocidad y su entrega llamó la atención de los grandes clubes del fútbol de Uruguay. Dos años después el Atlético Nacional se hizo con el fichaje de Héctor Castro. En este equipo es donde triunfó conquistando tres torneos ligueros, un Campeonato Ingeniero José Serrato, un Torneo Competencia, campeonato que se disputaba en modo de preparación para el inicio de la liga, y un Torneo de Honor, Copa que se jugó entre los años 1935 y 1967. Sus grandes actuaciones en el Atlético Nacional le valieron para recibir la llamada de la selección uruguaya.

La desgracia no pudo con él



En 1923 hizo su debut con la camiseta de Uruguay. Tres años después Héctor Castro lograba su primer gran título con la consecución de la Copa América. Tras arrollar a Paraguay por un marcador de seis a uno en el último partido. El gran protagonista fue “El Manco Castro”. El habilidoso y rápido futbolista fue el autor de cuatro de los seis tantos y acabó el torneo siendo segundo máximo goleador con seis dianas. La Uruguay de Castro no pudo repetir triunfo en la edición del año posterior tras caer ante Argentina por un ajustado tres a dos. “El Divino Manco”, como era conocido en esos años, anotó dos goles durante el torneo.

En 1929 logró un tercer puesto en la Copa América y en 1935 Héctor Castro y su Uruguay volvieron a levantar el trofeo. Uruguay no dio ninguna opción a Argentina y se impuso por tres a cero. Castro fue el encargado de abrir el tanteador en el minuto 18. Entre las ediciones de la Copa América tampoco hay que olvidar la celebración de los Juegos Olímpicos de 1928. Héctor Castro volvió a ser vital para que los uruguayos celebraran un nuevo campeonato.

HÉCTOR CASTRO Uruguay 1930

El Divino Manco ganó con Uruguay el primer mundial de la historia

La gran cita para Héctor Castro y Uruguay fue el Mundial de 1930, que se celebraba en su país. Era el primer mundial de fútbol de la historia y toda Uruguay estaba preparada para acoger un evento de estas características. “El Divino Manco” tenía reservado un espacio para pasar a la historia de los mundiales. En el primer partido del Mundial de Fútbol de los uruguayos el rival fue Perú. En el minuto 60 Héctor Castro hizo el gol del triunfo con un potente disparo desde los 16 metros. Los jugadores rivales veían atónitos como un futbolista manco lograba desarbolarles con una facilidad asombrosa. En el segundo partido Castro no contribuyó con ningún gol en el triunfo por 4-0 de Uruguay ante Rumania. El delantero no actúo en este encuentro.

Después de una fase de grupos con pleno de victorias, los uruguayos esperaban a Yugoslavia en una de las semifinales. Uruguay no tuvo piedad de los yugoslavos y terminaron arrollándoles por un clarificador seis a uno. Castro volvió a no disponer de ningún minuto pero la gloria le esperaba en la gran final. El estadio Centenario de Montevideo, ciudad donde nació Héctor Castro, se convirtió en una gran fiesta. 68.345 espectadores daban colorido a la gradas en busca de llevar a los suyos su primer título mundial. Esta vez sí, el seleccionador Alberto Suppici confiaba en el fútbol de Héctor Castro. Los argentinos, a pesar de haberse enfrentado a Castro en numerosas ocasiones, vivieron una pesadilla con la presencia del “Divino Manco”.

La Uruguay de Castro hace historia

Uruguay, como a lo largo de todo torneo, mostró una superioridad aplastante. Pablo Dorado, Pedro Cea y Victoriano Iriarte hicieron los tres primeros goles uruguayos. Peucelle y Stábile lograron los goles que ponían cierta emoción al encuentro. El último minuto del duelo estaba reservado para los mejores y ahí es donde apareció Héctor Castro. El delantero de ascendencia gallega no desaprovechó un gran pase de su compañero Romero y de un extraordinario cabezazo anotó el cuatro a dos definitivo. Uruguay, con el fútbol de Héctor Castro lograba alzar al cielo de Montevideo el trofeo Jules Rimet. El delantero lograba el Mundial de fútbol en la ciudad que le vio crecer y sufrir por llegar a ser uno de los grandes de Uruguay.

Después de varios pasos en los banquillos como técnico del Atlético Nacional, Rampla Juniors y ocupar durante un año el cargo de seleccionador de Uruguay, el 15 de septiembre de 1960 a los 55 años Héctor Castro falleció en Montevideo. “El Divino Manco” se iba para siempre pero quedará en el recuerdo su fuerza y su sacrificio para hacer más grande a Uruguay. El primer Mundial de Fútbol y la historia del deporte rey siempre tendrá un nombre grabado con letras de oro: HÉCTOR CASTRO.

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